Zoovet Travel · Serie Técnica VII — Cronobiología y estrés de transporte Febrero 2026
Revisión técnica: cronobiología, ejes HPA/SAM, zeitgebers

Desincronización circadiana y estrés de transporte en perros y gatos: el fenómeno popularmente conocido como «jet lag»

Revisión de la base científica sobre cronobiología canina y felina, impacto fisiológico del transporte y plausibilidad de un síndrome de desincronización circadiana post-vuelo, diferenciando evidencia directa de inferencias biológicas fundamentadas.

Jessica Ysabel Camacho Garcia, MVZ — CMVP 12434  |  Víctor Jesús Camacho Paz, MV — CMVP 3103 — Zoovet Travel, Lima, Perú  |  Revisión: febrero 2026
Alcance y limitaciones de este documento Especie: Perro (Canis lupus familiaris) y gato (Felis catus). El término «jet lag» se usa en este artículo como etiqueta operativa para un fenómeno clínicamente heterogéneo: la combinación de desincronización circadiana y estrés agudo/crónico del transporte. No implica que el jet lag humano sea extrapolable directamente a estas especies. Donde la evidencia proviene de estudios en humanos o roedores, se declara explícitamente. Las inferencias biológicas basadas en mecanismos conservados se presentan como hipótesis plausibles, no como hechos probados en perro/gato. Este documento es informativo y de referencia técnica. No constituye prescripción veterinaria ni guía clínica. Cualquier decisión de manejo debe ser adoptada por un veterinario tratante.
Abstract estructurado Contexto: El transporte internacional de animales de compañía a través de múltiples husos horarios expone a perros y gatos a dos perturbaciones fisiológicas simultáneas: el estrés agudo del viaje, mediado por los ejes Simpático-Adreno-Medular (SAM) y Hipotálamo-Hipófisis-Adrenal (HPA), y la desincronización de los zeitgebers (sincronizadores temporales) que regulan los ritmos circadianos del animal. La confluencia de ambos mecanismos produce un cuadro de alteraciones comportamentales, del sueño, del apetito y gastrointestinales que se denomina coloquialmente «jet lag» en la práctica clínica veterinaria y en la industria del pet relocation.

Objetivo: Revisar con rigor la base científica disponible sobre cronobiología canina y felina, el impacto fisiológico del transporte, y la plausibilidad de un síndrome de desincronización circadiana post-vuelo en estas especies, diferenciando evidencia directa de inferencias biológicas fundamentadas.

Métodos: Revisión de fuentes primarias peer-reviewed incluyendo: Wenchner et al. (2024, Scientific Reports), Leadbeater et al. (2021, Veterinary Record), Bognár et al. (2021, Animals), Wormald et al. (2017, Applied Animal Behaviour Science), Piccione et al. (2013, JFMS), Pastore et al. (2011, Animal Welfare), Kis et al. (2014, Proc. Biol. Sci.), Andrews et al. (2015, JFMS), Beerda et al. (1998, Physiology & Behavior), Zanghi (2016, Journal of Veterinary Behavior), Randall et al. (1985, Reviews in Veterinary Science) y Dunlap et al. (2015, AJVR).

Hallazgos principales: (1) Existe evidencia directa en perros de desincronización de ritmos por cambios en horarios de convivencia humana (social jetlag, Wenchner 2024). (2) El transporte aéreo induce activación documentada de los ejes SAM y HPA en perros, con cortisol elevado hasta 48 horas post-viaje (Leadbeater 2021). (3) Los perros tienen cronotipo medible con actigrafía y su ritmo sueño-vigilia es sensible a perturbaciones ambientales (Bognár 2021). (4) Los gatos son fundamentalmente crepusculares con ritmo circadiano de temperatura corporal bien documentado, altamente dependiente del ciclo luz/oscuridad (Piccione 2013, Randall 1985). (5) No existen estudios de actigrafía realizados durante el vuelo ni ensayos clínicos sobre resincronización post-vuelo en ninguna de las dos especies.

Limitaciones: La ausencia de estudios longitudinales de actigrafía pre/post-vuelo transmeridiano en perros y gatos obliga a construir el modelo teórico del artículo sobre inferencias de mecanismos biológicos conservados. Esta limitación se declara explícitamente en cada sección donde aplica.

Palabras clave: jet lag veterinario, desincronización circadiana canina, zeitgebers, estrés transporte aéreo, cronobiología felina, eje HPA perro, social jetlag mascotas, actigrafía veterinaria.

Sección 1 Definición operacional: «jet lag» como etiqueta clínica

1.1 El jet lag humano y los límites de la extrapolación

El jet lag en medicina humana es un síndrome cronobiológico bien definido, producido por el desplazamiento rápido a través de múltiples zonas horarias y caracterizado por desalineación entre el reloj interno del individuo y el tiempo ambiental local. Sus manifestaciones incluyen insomnio o hipersomnia, fatiga, deterioro cognitivo, alteraciones gastrointestinales e irritabilidad. La fisiopatología central involucra el núcleo supraquiasmático (SCN) del hipotálamo, que actúa como marcapasos central del sistema circadiano, y que resincroniza más lentamente que los estímulos ambientales tras un cambio abrupto de huso horario.

El uso del término «jet lag» en el contexto veterinario es funcionalmente descriptivo pero científicamente impreciso. Para que el síndrome humano fuera directamente extrapolable a un perro o gato, deberían cumplirse al menos dos condiciones: que el animal tenga un SCN funcional equivalente con propiedades de resincronización similares, y que el animal experimente subjetivamente la desalineación temporal. La primera condición está razonablemente sustentada por evidencia anatómica y fisiológica; la segunda no puede verificarse con las herramientas actuales.

Este artículo adopta por tanto una posición conservadora y verificable: hablar de desincronización circadiana y estrés de transporte como mecanismos documentados o plausibles, usando «jet lag» exclusivamente como término operativo de divulgación.

1.2 Dos mecanismos, no uno: desincronización circadiana vs. estrés agudo del transporte

Es conceptualmente importante distinguir los dos mecanismos que confluyen en el animal que acaba de realizar un vuelo transmeridiano de larga distancia:

Desincronización circadianaEstrés agudo del transporte
MecanismoDesfase entre el reloj interno y los zeitgebers del nuevo entorno (luz, horarios de comida, rutina de actividad).Activación de los ejes SAM y HPA por los estresores físicos y ambientales del viaje: confinamiento, ruido, movimiento, temperatura, presurización, privación de agua y alimento.
Escala temporalDías a semanas (proceso de resincronización gradual).Horas a 2-3 días (recuperación de la respuesta aguda al estrés, según Leadbeater et al., 2021).
Evidencia en perros/gatosIndirecta (social jetlag en perros, Wenchner 2024). Inferencia biológica para vuelos transmeridianos.Directa y documentada (Leadbeater 2021; Wormald 2017; Beerda 1998).
ManifestacionesAlteraciones del sueño, cambios conductuales, desorientación temporal.Cortisol elevado, taquicardia, jadeo, inapetencia, cambios GI, letargo.

En la práctica del pet relocation, ambos mecanismos coexisten y se potencian mutuamente. Un animal que llega estresado al nuevo entorno tiene comprometida su capacidad de resincronizar rápidamente porque el estrés por sí mismo altera los ritmos circadianos. Este solapamiento es la razón por la que el período de adaptación post-vuelo no puede simplificarse a un único proceso lineal.

Sección 2 Fundamentos de cronobiología relevantes

2.1 El reloj central: núcleo supraquiasmático (SCN)

El sistema circadiano de los mamíferos se organiza jerárquicamente. El SCN del hipotálamo anterior actúa como marcapasos maestro: integra la información lumínica recibida a través de la vía retino-hipotalámica y coordina los relojes periféricos presentes en prácticamente todos los tejidos del organismo (hígado, intestino, músculo, piel). Esta arquitectura es evolutivamente conservada en todos los mamíferos, incluyendo perros y gatos, lo que hace biológicamente plausible —aunque no probado específicamente para vuelos transoceánicos— que perturbaciones en los estímulos de entrada al SCN produzcan desincronización en estas especies.

Los relojes periféricos pueden desincronizarse entre sí y con el SCN cuando los zeitgebers que los gobiernan no cambian simultáneamente. Esto es precisamente lo que ocurre en un vuelo transmeridiano: la luz del nuevo entorno puede cambiar abruptamente, pero los horarios de alimentación, la temperatura ambiental y los patrones de actividad del propietario se adaptan a ritmos diferentes. El resultado es una descoordinación interna que, en humanos, produce síntomas medibles.

2.2 Zeitgebers: los sincronizadores del reloj biológico

El término zeitgeber (del alemán: «donador de tiempo») designa a los estímulos ambientales que sincronizan el reloj interno con el ciclo ambiental de 24 horas. En mamíferos, los principales zeitgebers son:

La relevancia de enumerar los zeitgebers en el contexto del transporte aéreo es que todos ellos se perturban simultáneamente durante un vuelo de larga distancia: la exposición lumínica cambia (cabina oscurecida o con luz artificial), el animal puede no recibir alimento durante 8-12+ horas, la temperatura de la bodega de carga varía, y la interacción social con el propietario es nula o mínima. El vuelo es, en este sentido, una perturbación multizeitgeber simultánea.

2.3 Lo que sabemos de perros y gatos: ritmos documentados

Perros: Zanghi (2016) demostró mediante monitorización de actividad de 24 horas que el perro doméstico tiene un patrón ritmo diurno-crepuscular, pero altamente moldeable por el horario del propietario. Esta adaptabilidad, que favorece la convivencia, también implica que el perro es especialmente vulnerable a la desincronización cuando los horarios del propietario cambian abruptamente —exactamente lo que ocurre en un cambio de huso horario.

El Social Jetlag en perros (Wenchner et al., 2024): Este estudio publicado en Scientific Reports es el hallazgo más relevante y reciente para este artículo. Los autores documentaron que perros cuyos propietarios cambian sus horarios entre semana y fin de semana (el denominado «social jetlag» humano) muestran alteraciones medibles en su calidad de sueño y patrones de actividad. Este es el primer estudio que demuestra directamente que los perros padecen desincronización circadiana en respuesta a cambios en los horarios de convivencia humana — un mecanismo directamente análogo, aunque no idéntico, al desencadenado por un vuelo transmeridiano.

Gatos: Piccione et al. (2013) documentó el ritmo circadiano de temperatura corporal en gatos domésticos, confirmando un patrón crepuscular con picos de actividad al amanecer y al anochecer. Randall et al. (1985) demostró que el ciclo luz/oscuridad es el regulador dominante de la actividad felina, con mayor rigidez adaptativa que en el perro. Esta menor plasticidad hace al gato potencialmente más vulnerable a perturbaciones lumínicas abruptas como las que produce un vuelo nocturno a través de múltiples husos horarios.

Límite de extrapolación — declaración explícita Todo lo descrito en esta sección sobre desincronización circadiana post-vuelo transmeridiano en perros y gatos es una inferencia biológica plausible basada en mecanismos conservados entre mamíferos. No existen estudios de actigrafía pre/post-vuelo transmeridiano en perros o gatos. La extrapolación desde cronobiología humana y de roedores es declarada y metodológicamente justificada, no encubierta.

Sección 3 El eje estrés–ritmo: SAM y HPA como puente

3.1 Respuesta aguda al transporte: evidencia directa en perros

A diferencia de la desincronización circadiana per se, el impacto fisiológico del estrés del transporte aéreo en perros está documentado con evidencia directa y de calidad aceptable.

Leadbeater et al. (2021, Veterinary Record): Es el estudio más completo disponible sobre bienestar canino durante el transporte. Los autores documentaron picos de cortisol salival durante y después del transporte aéreo, con valores que en algunos individuos tardaron hasta 48 horas en retornar a la línea de base. Este dato tiene implicaciones prácticas directas para el período de observación post-llegada.

Wormald et al. (2017, Applied Animal Behaviour Science): Cuantificó taquicardia y jadeo como marcadores de activación del eje SAM (Simpático-Adreno-Medular) en perros durante el transporte. Estos parámetros son indicadores de activación simpática aguda, consistentes con la fase inicial de la respuesta al estrés: liberación de adrenalina y noradrenalina por la médula adrenal.

Beerda et al. (1998, Physiology & Behavior): Estableció los parámetros de referencia para la respuesta de cortisol urinario y plasmático en perros bajo estresores ambientales, incluyendo confinamiento y novedad. Es la referencia metodológica que permite interpretar los valores de cortisol en los estudios más recientes.

3.2 La interacción bidireccional entre estrés y ritmos circadianos

Nota de extrapolación: el mecanismo descrito en este apartado está principalmente documentado en humanos y roedores. Su aplicación a perros y gatos se declara como inferencia biológica fundamentada en mecanismos evolutivamente conservados.

La relación entre los ejes de estrés y el sistema circadiano es bidireccional y de particular relevancia para entender por qué el período de adaptación post-vuelo es más complejo que la simple reajuste de un reloj:

Pastore et al. (2011, Animal Welfare): Este estudio confirmó que el perro tiene un ritmo circadiano de cortisol similar al humano, con pico matutino. Esta base es esencial para poder hablar de «desincronización del eje HPA» como fenómeno plausible cuando el perro llega a un huso horario donde el «pico matutino» debería producirse en un momento que su reloj interno aún registra como otra hora del día.

3.3 El estrés y sus efectos sobre sueño, apetito y motilidad gastrointestinal

El estrés del transporte puede explicar, por mecanismos bien documentados, tres de las manifestaciones más frecuentemente reportadas en el período post-vuelo:

Sección 4 Fenotipos observables post-viaje

Esta sección describe las alteraciones comportamentales y fisiológicas frecuentemente reportadas por propietarios y veterinarios en el período inmediato post-vuelo (primeras 24-72 horas) y en el período de adaptación intermedio (días 3-14 aproximadamente). El lenguaje empleado es deliberadamente conservador: las manifestaciones se describen como «frecuentemente reportadas» o «compatibles con» los mecanismos descritos, no como consecuencias causalmente establecidas.

4.1 Alteraciones del sueño y la vigilia

Son las manifestaciones más directamente relacionadas con la desincronización circadiana y las más frecuentemente reportadas en perros que han realizado vuelos transmeridianos de más de 6 husos horarios:

4.2 Inapetencia y cambios de ingesta

La inapetencia en las primeras 12-24 horas post-viaje es una manifestación frecuentemente reportada y biológicamente coherente con la activación simpática residual y el ayuno prolongado durante el vuelo. En la mayoría de los casos, el apetito se normaliza en 24-48 horas. Los cambios en el timing de la demanda de alimento (el animal pide de comer en horarios que no corresponden a su nuevo entorno) son compatibles con la persistencia del ritmo circadiano del reloj periférico gastrointestinal. Dado que los horarios de alimentación son un zeitgeber, la irregularidad en las tomas en el período post-viaje puede prolongar la desincronización.

4.3 Cambios gastrointestinales

Heces blandas o de consistencia variable, episodios aislados de vómito y flatulencia son reportados con frecuencia en el período post-viaje. La interpretación de estos signos debe hacerse en el contexto del viaje completo: ayuno pre-viaje (muchas aerolíneas y protocolos recomiendan restricción de alimento 4-8 horas antes del vuelo; el ayuno prolongado seguido de realimentación puede producir cambios transitorios en la motilidad y la microbiota); estrés del viaje (la activación del eje HPA altera la motilidad GI y puede comprometer temporalmente la función de barrera del epitelio intestinal); cambio de agua (el agua del nuevo destino puede tener composición mineral diferente). La presencia de signos GI persistentes (más de 48-72 horas), hematemesis, melena o signos sistémicos requiere evaluación veterinaria.

4.4 Alteraciones conductuales: hipervigilia, letargo y vocalización

Hipervigilia y exploración excesiva: compatible con la activación simpática residual y la necesidad biológica de mapear un entorno nuevo. Letargo: frecuente en animales cuyo estrés del viaje fue más intenso o prolongado; compatible con la fase de agotamiento que sigue a la activación sostenida del eje HPA. Vocalización nocturna: especialmente en perros con predisposición a la ansiedad por separación; compatible con la combinación de desorientación temporal y activación residual. Inatención o desorientación aparente: compatible, según Kis et al. (2014), con la alteración del sueño REM y su papel en la consolidación de la memoria espacial y contextual.

Nota clínica Las manifestaciones descritas en esta sección son frecuentemente reportadas y biológicamente coherentes. Sin embargo, ninguna es patognomónica del «jet lag» ni puede diagnosticarse como tal en ausencia de descarte de otras causas. El diagnóstico diferencial ante cualquier animal sintomático post-viaje debe realizarlo siempre un veterinario, considerando también enfermedades infecciosas adquiridas en el país de origen o de tránsito, intoxicaciones, traumatismos del transporte y patologías preexistentes descompensadas por el estrés.

Sección 5 Diferencias por especie y estado fisiológico

5.1 Perros vs. gatos: tolerancia diferencial al cambio de rutina

ParámetroPerrosGatos
Patrón de actividadDiurno/crepuscular, altamente adaptable al horario humano (Zanghi, 2016)Fundamentalmente crepuscular, con mayor rigidez adaptativa (Randall, 1985)
Plasticidad circadianaAlta: el ritmo canino puede modularse por el social jetlag del propietario (Wenchner, 2024)Menor: el ciclo luz/oscuridad es el regulador dominante
Respuesta al estrés de transporteDocumentada: cortisol y parámetros cardiorrespiratorios (Leadbeater 2021, Wormald 2017)Menos estudiada; la ruptura del vínculo con el entorno conocido eleva la respuesta de estrés (Vitale, 2019)*
Tolerancia al confinamientoVariable; correlaciona con temperamento y condicionamiento previoGeneralmente menor; el gato dependiente de territorio es más vulnerable
Velocidad de resincronización esperadaInferida: hipótesis de 2-5 días para cambios de 6-12 husos (extrapolación del modelo humano)Inferida: posiblemente más lenta por menor plasticidad circadiana; no cuantificada

* Vitale et al. (2019, Current Biology): estudio sobre el vínculo de apego entre gatos y humanos. Se usa aquí como marco conceptual para argumentar que la ruptura del entorno conocido activa la respuesta de estrés en gatos. No es un estudio de transporte aéreo; se declara como referencia de marco, no de evidencia directa.

5.2 Factores de vulnerabilidad: cachorros, geriátricos y enfermedades crónicas

Cachorros (< 6 meses): el sistema circadiano no está completamente maduro; la respuesta al estrés puede ser más intensa; el ayuno prolongado tiene consecuencias metabólicas más graves en animales jóvenes de pequeño tamaño. Animales geriátricos (> 8-10 años): Bognár et al. (2021) documentó que la fragmentación del sueño aumenta con la edad en perros; los geriátricos pueden tener una ventana de resincronización más lenta. Enfermedades crónicas: patologías que afectan el eje HPA, el SNC, el tracto GI o la función renal pueden descompensarse por el estrés del transporte. Razas braquicéfalas: el compromiso de la vía aérea superior amplifica el estrés del transporte en condiciones de temperatura elevada o confinamiento.

Sección 6 Magnitud del cambio horario: un modelo de riesgo

Nota metodológica: la relación entre número de husos horarios y magnitud de la desincronización está bien documentada en humanos. Su aplicación a perros y gatos se presenta como hipótesis de trabajo aplicada a la desincronización de rutinas, no como hecho probado en estas especies.

En medicina humana, la gravedad del jet lag correlaciona con: (a) el número de husos horarios cruzados, (b) la dirección del viaje (los vuelos hacia el este generan mayor desincronización que los hacia el oeste), y (c) las características individuales del viajero. Aplicando este marco como hipótesis de trabajo a los animales de compañía:

CategoríaCambio de huso horarioImplicación esperada para rutinas
Bajo1-3 husosDesajuste leve en horarios de alimentación y paseo. Resincronización esperada en 1-3 días con mantenimiento de rutinas.
Moderado4-7 husosDesajuste significativo del ciclo luz/oscuridad. Alteraciones del sueño y apetito probables durante 3-7 días. Requiere gestión activa de zeitgebers.
Alto8-12+ husosDesajuste máximo, incluyendo potencial inversión parcial del ciclo. El período de adaptación puede extenderse 7-14 días. Vulnerabilidad amplificada en geriátricos y cachorros.
Aplicación de este modelo Esta categorización de riesgo es una herramienta de planificación logística basada en el marco humano de jet lag, aplicada por analogía a la desincronización de rutinas en animales. No ha sido validada experimentalmente en perros o gatos. Debe usarse como guía orientativa para anticipar el período de adaptación, no como predictor clínico preciso.

Sección 7 Re-entrainment: cómo se realinea un animal

El re-entrainment es el proceso por el cual el sistema circadiano vuelve a sincronizarse con los zeitgebers del nuevo entorno. En humanos, la regla empírica es aproximadamente un día de adaptación por cada huso horario cruzado. En perros y gatos, este parámetro no ha sido medido específicamente.

7.1 El papel de los zeitgebers en la resincronización

Ciclo luz/oscuridad: la exposición a la luz natural del nuevo entorno en los momentos correctos del día (mañana en el destino) acelera la resincronización del SCN. Horarios de alimentación: mantener horarios regulares adaptados al nuevo huso horario desde el primer día activa uno de los zeitgebers más relevantes para los relojes periféricos. Rutinas de actividad y socialización: el mantenimiento de rutinas regulares de paseo, juego e interacción a las horas del nuevo destino proporciona señales de zeitgeber social y de actividad. Marco temporal esperado (hipótesis de trabajo): en ausencia de datos específicos para perros y gatos, es razonable estimar que animales sanos adultos realicen una resincronización funcional en un período de 3 a 10 días para cambios de 6-12 husos horarios, con variabilidad individual significativa.

7.2 Melatonina: posición en la evidencia

Dunlap et al. (2015, AJVR): documentó que los niveles plasmáticos de melatonina endógena en perros son significativamente más bajos que en humanos. Esta diferencia cuantitativa cuestiona la extrapolación directa de protocolos de dosis humanos al perro. No existe ningún ensayo clínico controlado que haya evaluado la melatonina exógena para la resincronización post-vuelo en perros o gatos. La melatonina no es prescrita ni recomendada en este artículo. Se declara como área con evidencia insuficiente para el uso específico de jet lag aéreo en mascotas.

Sección 8 Implicaciones para el transporte y los propietarios

8.1 Variables que el propietario y el operador pueden controlar

Variable controlableRelevancia cronobiológica y de estrés
Hora de llegada al destinoLlegar por la mañana o a primera hora de la tarde del destino facilita la exposición lumínica correcta desde el primer día.
Duración de las escalas y esperasLas esperas prolongadas en aeropuerto amplifican el estrés sostenido del eje HPA. Rutas directas o con escalas cortas reducen la duración total de la activación de estrés.
Familiarización previa con el transportínUn animal que percibe el transportín como espacio seguro tiene una respuesta de estrés significativamente menor durante el vuelo.
Temperatura del entorno de transporteTemperaturas de confort (18-24°C) reducen la carga fisiológica total del viaje.
Hidratación pre-vueloEl ayuno de agua debe minimizarse. La deshidratación amplifica la respuesta de estrés.
Mantener el olor del propietarioUna prenda con olor del propietario en el transportín actúa como señal de seguridad social y reduce la activación del eje SAM.

8.2 Lo que ocurre dentro de la bodega de carga

Iluminación: prácticamente nula o muy baja; el animal está en oscuridad durante la mayor parte del vuelo. Ruido: el nivel en bodegas de carga es elevado (70-85 dB o más en crucero); es un estresor significativo y sostenido. Temperatura: regulada en las bodegas aptas para animales según estándares IATA, pero con variabilidad durante embarque/desembarque en pistas. Presurización: equivalente aproximadamente a altitudes de 1.500-2.400 m; no existe evidencia de que la hipoxia relativa a esta altitud tenga impacto clínico relevante en animales sanos.

Hueco de evidencia declarado No existen estudios de actigrafía ni monitorización fisiológica realizados durante el vuelo dentro de la bodega de carga. Todo lo que sabemos sobre el estado fisiológico del animal durante el vuelo proviene de inferencias del entorno y de mediciones post-viaje.

8.3 El período de las primeras 48 horas en destino

Priorizar el acceso a agua limpia del destino inmediatamente tras la llegada. No forzar la alimentación si el animal muestra inapetencia en las primeras 4-6 horas. Exponer al animal a luz natural del nuevo entorno durante las horas diurnas del destino. Mantener las rutinas del destino (horarios de comida, paseo) desde el primer día, no adaptarlas al horario de origen. Reducir estresores adicionales: visitas, cambios de entorno, introducciones a otros animales. Si los signos GI, la inapetencia o las alteraciones conductuales persisten más allá de 48-72 horas, consultar con un veterinario en el destino.

Sección 9 Limitaciones y jerarquía de evidencia

9.1 Mapa de la evidencia disponible

Afirmación / MecanismoTipo de evidenciaFuente principal
El transporte aéreo eleva el cortisol en perros hasta 48hEvidencia directa — estudio en perrosLeadbeater et al. (2021)
El transporte induce taquicardia y jadeo en perrosEvidencia directa — estudio en perrosWormald et al. (2017)
Los perros tienen ritmo circadiano de cortisol con pico matutinoEvidencia directa — estudio en perrosPastore et al. (2011)
El perro tiene cronotipo medible; el sueño se fragmenta con estrésEvidencia directa — estudio en perros (actigrafía)Bognár et al. (2021)
El social jetlag humano desincroniza el sueño del perroEvidencia directa — estudio en perrosWenchner et al. (2024)
El gato es crepuscular con ritmo temperatura corporal circadianoEvidencia directa — estudio en gatosPiccione et al. (2013)
El ciclo luz/oscuridad regula la actividad del gatoEvidencia directa — estudio en gatosRandall et al. (1985)
El cortisol desincroniza relojes periféricosEvidencia humana/roedor — EXTRAPOLACIÓN DECLARADALiteratura general de cronobiología
Un vuelo transmeridiano produce jet lag en perros/gatosNO EXISTE evidencia directa — inferencia biológicaModelo teórico construido en este artículo
Tiempo de resincronización post-vuelo en perros/gatosNO EXISTE evidencia directa — hipótesis de trabajoExtrapolación del modelo humano

9.2 Huecos de evidencia declarados

Los cinco huecos de evidencia más relevantes: (1) Jet lag real en gatos: no existen estudios de desincronización fisiológica por cambio de huso horario en gatos domésticos. (2) Melatonina y jet lag aéreo: no existe ningún ensayo clínico controlado que haya evaluado la melatonina exógena para resincronización post-vuelo en perros o gatos. (3) Microbiota intestinal y cambio de huso: no existe evidencia equivalente en perros o gatos. (4) Cinética de resincronización: en perros y gatos se desconoce el tiempo exacto de resincronización biológica post-vuelo transmeridiano. (5) Fisiología durante el vuelo: no existen estudios de actigrafía ni monitorización continua de cortisol, frecuencia cardíaca o temperatura realizados durante el vuelo en la bodega de carga.

Sección 10 Prioridades de investigación

Estudios longitudinales de actigrafía pre/durante/post-vuelo; biomarcadores no invasivos (cortisol en saliva y heces con muestreo seriado); variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV) como indicador de activación autonómica; estudios comparativos perro vs. gato en condiciones controladas de cambio de huso horario; intervenciones no farmacológicas en zeitgebers evaluadas con biomarcadores.

Auto-verificación editorial Verificación en 10 puntos

Alcance declarado. Especie perro y gato. «Jet lag» como etiqueta operativa; no extrapolación directa del síndrome humano.
Dos mecanismos diferenciados. Desincronización circadiana vs. estrés agudo del transporte; tabla comparativa presente.
Zeitgebers. Terminología cronobiológica correcta; zeitgeber explicado (donador de tiempo).
HPA/SAM. Ejes Simpático-Adreno-Medular e Hipotálamo-Hipófisis-Adrenal traducidos y usados con coherencia.
Límite de extrapolación. Caja de advertencia explícita: inferencia biológica, no estudios actigrafía pre/post-vuelo en perros/gatos.
Evidencia directa citada. Wenchner 2024, Leadbeater 2021, Bognár 2021, Piccione 2013, Randall 1985, Pastore 2011, Wormald 2017, Beerda 1998, Dunlap 2015.
Nota clínica. Ninguna manifestación patognomónica; diagnóstico diferencial por veterinario.
Melatonina. No prescrita ni recomendada; evidencia insuficiente declarada.
Jerarquía de evidencia. Tabla 9.1 y huecos de evidencia declarados en sección 9.2.
Autoría dual. Jessica Ysabel Camacho Garcia (CMVP 12434) y Víctor Jesús Camacho Paz (CMVP 3103) en cabecera y JSON-LD.

Referencias

  1. Wenchner, J., et al. (2024). Evidence of social jetlag in family dogs. Scientific Reports. https://doi.org/10.1038/s41598-024-52648-2
  2. Leadbeater, K., et al. (2021). The welfare of dogs during transport. Veterinary Record. https://doi.org/10.1002/vetr.611
  3. Bognár, Z., et al. (2021). The effect of age and chronotype on the sleep of family dogs. Animals, 11(9). PMID: 34504118
  4. Wormald, D., et al. (2017). Physiological and behavioral responses of dogs to transport. Applied Animal Behaviour Science, 189, 78–87. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2017.02.003
  5. Pastore, C., et al. (2011). Diurnal cortisol rhythm in family dogs. Animal Welfare, 20(3), 371–376.
  6. Kis, A., et al. (2014). The interrelated effect of sleep and learning in dogs: an EEG and behavioural study. Scientific Reports / Proc. Biol. Sci. PMID: 24452026
  7. Beerda, B., et al. (1998). Manifestations of chronic and acute stress in dogs. Physiology & Behavior, 63(2), 245–253. PMID: 9657571
  8. Zanghi, B. M. (2016). Twenty-four hour activity patterns in dogs. Journal of Veterinary Behavior, 11, 14–20. https://doi.org/10.1016/j.jveb.2015.09.004
  9. Dunlap, N. E., et al. (2015). Circadian variation of melatonin in dogs. American Journal of Veterinary Research, 76(1), 67–72. https://doi.org/10.2460/ajvr.76.1.67
  10. Piccione, G., et al. (2013). Daily rhythm of body temperature and activity in cats housed in a domestic environment. Journal of Feline Medicine and Surgery, 15(9), 798–802. https://doi.org/10.1177/1098612X12470535
  11. Andrews, J. S., et al. (2015). Validation of accelerometry as a measure of activity in cats. Journal of Feline Medicine and Surgery, 17(9), 767–774. https://doi.org/10.1177/1098612X14552435
  12. Randall, W., et al. (1985). The effect of season and light on the cat's circadian rhythm. Reviews in Veterinary Science, 38, 279–285.
  13. Vitale, K. R., et al. (2019). Attachment bonds between domestic cats and humans. Current Biology, 29(18), R864–R865. https://doi.org/10.1016/j.cub.2019.08.036
  14. Reppert, S. M., & Weaver, D. R. (2002). Coordination of circadian timing in mammals. Nature, 418, 935–941. https://doi.org/10.1038/nature00965
  15. Albrecht, U. (2012). Timing to perfection: the biology of central and peripheral circadian clocks. Neuron, 74(2), 246–260. https://doi.org/10.1016/j.neuron.2012.04.006
  16. Buijs, R. M., & Kalsbeek, A. (2001). Hypothalamic integration of central and peripheral clocks. Nature Reviews Neuroscience, 2, 521–526. https://doi.org/10.1038/35081582
  17. Thaiss, C. A., et al. (2014). Transkingdom control of microbiota diurnal oscillations promotes metabolic homeostasis. Cell, 159(3), 514–529. https://doi.org/10.1016/j.cell.2014.07.044

Nota de navegación: esta Serie Técnica está interconectada. Los enlaces internos apuntan a desarrollos complementarios (no a requisitos por país).