Zoovet Serie Técnica Veterinaria — Vol. III — Transporte aéreo de perros braquicéfalos
Guía de referencia global — Zoovet Travel Serie Técnica, Volumen III
Zoovet Travel — Unidad Clínica Veterinaria y Asesoría en Exportación Internacional, Perú
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Vol. III — 2025En los últimos quince años, el número de consultas veterinarias relacionadas con el transporte aéreo de razas braquicéfalas ha aumentado de forma paralela a la popularidad de estas razas. Según O'Neill et al. (2018), el Bulldog Francés pasó de ser una raza marginal en el Reino Unido a convertirse en una de las más registradas, con todo lo que ello implica para la demanda de movilidad internacional de sus propietarios.
La respuesta de las aerolíneas ha sido gradual pero sostenida: restricciones progresivas en bodega, primero; en algunos casos extensión de limitaciones a la cabina, después. El motivo declarado en todos los casos es el mismo: la mayor vulnerabilidad respiratoria de estas razas ante las condiciones del entorno aeronáutico. Esta vulnerabilidad tiene un sustento fisiológico real, que es el objeto central de esta revisión.
La pregunta correcta no es "¿pueden volar los braquicéfalos?" sino "¿bajo qué condiciones, con qué nivel de riesgo, y en qué perro específico?" Responder esa pregunta con rigor requiere comprender primero por qué estos animales representan un grupo con fisiología diferencial en el contexto del transporte aéreo.
Base fisiopatológica — ciencia publicada revisada por pares
En la práctica clínica, los pacientes braquicéfalos con signos compatibles con BOAS presentan una combinación variable de resistencia aérea superior y compromiso dinámico de la vía respiratoria que no puede entenderse sin comprender su origen anatómico. El acortamiento del cráneo facial, seleccionado artificialmente a lo largo de décadas de cría, ha reducido el esqueleto óseo pero no los tejidos blandos que lo ocupan: la mucosa nasal, el paladar blando, la lengua y las amígdalas permanecen en un espacio que ya no tiene capacidad para contenerlos (Liu et al., 2017).
El resultado es una obstrucción multilevel documentada con precisión en la literatura: narinas estenóticas, cornetes aberrantes intranasales, paladar blando elongado e hipertrófico, macroglosia relativa y, en los casos más avanzados, colapso laríngeo secundario (Krainer & Dupré, 2022). Liu et al. (2016) cuantificaron mediante pletismografía barométrica de cuerpo entero que la resistencia respiratoria nasal y orofaríngea en braquicéfalos es significativamente mayor que en razas mesocefalas, incluso en reposo y sin esfuerzo físico.
Figura 1. Componentes anatómicos del BOAS — de la conformación a la obstrucción funcional (síntesis de literatura publicada)
Reducción de la apertura nasal. Aumenta la resistencia al flujo de aire desde el primer punto de entrada. Correlaciona con la puntuación BOAS funcional en estudios de campo (Lilja-Maula et al., 2024).
Crecimientos nasales intracavitarios que ocluyen parcialmente el pasaje nasal. Frecuentes en Pugs y Bulldogs. Documentados por TC en múltiples series de casos (Krainer & Dupré, 2022).
El componente más estudiado. Eivers et al. (2023) describieron cambios histológicos en el tejido del paladar blando de braquicéfalos que incluyen hipertrofia muscular y edema, contribuyendo a la obstrucción dinámica durante la inspiración.
Consecuencia crónica de la presión negativa intra-laríngea sostenida. Representa el escalón final de progresión del BOAS. En estos casos el pronóstico quirúrgico es más reservado (Krainer & Dupré, 2022).
Packer et al. (2015) establecieron que el riesgo de BOAS aumenta de forma continua con el grado de braquicefalia, medido a través del índice craneofacial (CFR). En su estudio —considerado una referencia metodológica en el campo—, la probabilidad de BOAS funcional superaba el 50% en perros con un CFR inferior a 0,20, un valor característico de Pugs y Bulldogs extremos.
Esta progresividad tiene implicaciones directas para la evaluación del riesgo de vuelo: no todos los perros braquicéfalos tienen el mismo nivel de compromiso respiratorio. Un Boston Terrier con narinas amplias y paladar no elongado tiene un perfil de riesgo diferente al de un Pug con BOAS grado III. Las políticas de aerolíneas, sin embargo, no discriminan por severidad individual: clasifican por raza, lo que introduce una variabilidad clínicamente significativa que solo puede resolverse mediante evaluación veterinaria individual.
Rigas et al. (2024), en una cohorte de más de 14.000 Bulldogs Franceses, Pugs y Bulldogs Ingleses bajo atención veterinaria primaria en el Reino Unido, documentaron que la prevalencia de signos compatibles con BOAS varía considerablemente según la raza y la metodología de diagnóstico utilizada. Esta variabilidad reafirma la imposibilidad de asignar un nivel de riesgo uniforme a todos los perros de una raza determinada.
Las aeronaves comerciales mantienen una presión de cabina equivalente a una altitud de entre 1.800 y 2.400 metros sobre el nivel del mar (aproximadamente 565–750 mmHg), lo que representa una reducción de la presión parcial de oxígeno del orden del 15–20% respecto al nivel del mar. En un perro normocefalado sano, este nivel de hipoxia relativa es bien tolerado mediante ajustes ventilatorios menores. En un perro braquicéfalo con obstrucción multilevel preexistente, la misma hipoxia se suma a un sistema ya comprometido.
La evidencia publicada en medicina humana ha documentado los efectos de la hipoxia de altitud moderada en pacientes con obstrucción de vía aérea superior; sin embargo, la extrapolación directa de estos hallazgos a la especie canina no está validada en la literatura veterinaria disponible. Los datos específicos sobre la respuesta fisiológica de perros braquicéfalos a la hipoxia de cabina en condiciones aeronáuticas reales son escasos. Lo que sí está documentado en estudios veterinarios es que los animales con BOAS de grado moderado a severo presentan resistencia aérea superior incrementada y compromiso ventilatorio incluso en reposo y a nivel del mar (Liu et al., 2016; Mitze et al., 2022). Si a ese estado basal comprometido se suma una reducción de la PO₂ ambiental, cabría esperar —por principios fisiológicos generales— una mayor demanda ventilatoria; no obstante, la magnitud clínica de ese efecto en vuelo no ha sido cuantificada en estudios controlados con la especie.
Los perros carecen de glándulas sudoríparas eficientes para la disipación de calor corporal. Su principal mecanismo de termorregulación es el jadeo — un proceso que depende de la ventilación de la mucosa de la vía aérea superior para facilitar la evaporación y el intercambio de calor. Davis, Cummings & Payton (2017) demostraron que los perros braquicéfalos son significativamente menos eficientes en la termorregulación mediante este mecanismo, y que la combinación de braquicefalia y sobrepeso incrementa aún más la dificultad.
En el contexto del transporte aéreo, esto es relevante por dos razones. Primero, las temperaturas en bodega no son uniformemente controladas durante todas las fases del vuelo, incluidas la carga y la espera en pista. Segundo, el estrés de transporte per se aumenta la producción de calor metabólico, demandando mayor eficiencia termorregulatoria precisamente cuando el sistema es menos capaz de proveerla.
O'Neill, James et al. (2020), en un estudio epidemiológico sobre episodios de heat-related illness en perros bajo atención veterinaria primaria en el Reino Unido, identificaron una sobrerrepresentación de razas braquicéfalas —en particular Bulldog Inglés, Bulldog Francés y Pug— entre los casos documentados. Este estudio fue realizado en condiciones ambientales terrestres y no aborda el entorno aeronáutico. Su relevancia para el presente análisis es indirecta: los datos sugieren que estos animales presentan una tolerancia reducida a las demandas termorregulatorias en condiciones de calor, lo cual constituye un antecedente plausible pero no una evidencia directa de mayor riesgo en el contexto específico del transporte aéreo.
El estrés asociado al transporte —separación del propietario, ambiente desconocido, ruido, vibración, confinamiento— activa el eje hipotálamo-hipofisario-adrenal y el sistema nervioso simpático, con efectos documentados sobre la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria y el consumo tisular de oxígeno. En un perro braquicéfalo con reserva funcional ventilatoria disminuida, el incremento de demanda metabólica inducido por el estrés agudiza la discrepancia entre la capacidad de aporte de oxígeno y la demanda tisular.
En un perro braquicéfalo con obstrucción multilevel preexistente, el incremento de demanda metabólica inducido por el estrés agudiza la discrepancia entre la capacidad de aporte de oxígeno y la demanda tisular. Mitze et al. (2022), en su revisión de la evidencia clínica publicada sobre BOAS como problema sistémico, señalan que los animales con formas moderadas a severas pueden presentar signos compatibles con hipoxia crónica; los autores remiten a evidencia primaria previa sobre alteraciones hematológicas en braquicéfalos, aunque los estudios originales que cuantifican estas alteraciones no son objeto de la revisión y exceden el alcance bibliográfico del presente documento. La afirmación de hipoxia basal crónica y hematocrito elevado como hallazgo consistente en la población braquicéfala debe entenderse, en el contexto de este análisis, como una descripción de lo reportado en revisiones clínicas recientes, no como un dato primario verificado en este documento.
| Factor aeronáutico | Mecanismo en el braquicéfalo | Diferencial cabina vs bodega |
|---|---|---|
| PO₂ reducida (altitud equivalente 1.800–2.400 m) |
Mayor trabajo respiratorio sobre sistema ya obstruido; potencial desaturación en individuos con BOAS severo | Igual en ambos compartimentos en aeronaves modernas con presurización estándar; sin diferencia verificada en PO₂ |
| Temperatura | Demanda termorregulatoria vía jadeo en sistema de baja eficiencia (Davis et al., 2017) | Cabina: temperatura controlada ~18–24°C. Bodega: puede variar durante carga, espera en pista y en ciertos equipos de menor antigüedad |
| Estrés de transporte | ↑ FC, ↑ FR, ↑ consumo O₂; agrava la discrepancia oferta/demanda en individuos con hipoxia basal | Cabina: presencia del propietario puede reducir nivel de estrés. Bodega: sin contacto visual ni auditivo con propietario |
| Confinamiento en transportín | Restricción de postura; posición de descanso forzada puede incrementar obstrucción dinámica si no se permite extensión del cuello | Cabina: transportín bajo asiento, acceso al propietario. Bodega: contendedor cerrado, sin acceso |
| Duración del vuelo | Mayor tiempo de exposición acumulada a todos los factores anteriores; relevante en rutas largas | Ambos compartimentos igualmente afectados por duración; el factor diferencial es el acceso a supervisión |
| Fuentes: Liu et al. (2016, 2017); Davis et al. (2017); Mitze et al. (2022); O'Neill et al. (2020). La columna "Diferencial cabina vs bodega" refleja el estado general del conocimiento disponible; las características técnicas varían entre tipos de aeronave. | ||
La distinción entre transporte en cabina de pasajeros y transporte en bodega es el eje central de las políticas de las aerolíneas respecto a los braquicéfalos, y tiene justificación técnica. No es una distinción puramente administrativa.
En cabina, el animal viaja en un transportín colocado bajo el asiento del propietario, en un ambiente de temperatura regulada y en presencia directa del responsable, quien puede detectar signos de distrés respiratorio en tiempo real e intervenir (alertar a la tripulación, reposicionar al animal, abrir el transportín si la situación lo requiere). Esta capacidad de supervisión continua es cualitativamente diferente a la situación en bodega.
En bodega, el animal está en un contenedor sin contacto visual ni auditivo con el propietario. Si ocurre un episodio de distrés respiratorio, nadie con capacidad de decisión clínica tiene acceso inmediato.
Los reportes de incidentes del Departamento de Transporte de los Estados Unidos (DOT, 2024), de acceso público desde 2005, documentan pérdidas, lesiones y muertes de animales durante el transporte aéreo en aerolíneas estadounidenses. Su revisión ha sido señalada en la literatura especializada como el instrumento que motivó los cambios de política de las aerolíneas norteamericanas durante la década 2010–2020 respecto a razas braquicéfalas. Los datos brutos de estos reportes están disponibles en transportation.gov/airconsumer; su análisis cuantitativo detallado excede el alcance del presente documento y requiere acceso directo a los registros primarios para cualquier afirmación de prevalencia o proporción.
Las regulaciones de animales vivos de la IATA (LAR, 2024) establecen el marco técnico internacional para el transporte de animales en aeronaves comerciales, incluyendo especificaciones de contenedores, ventilación y dimensiones mínimas. Las LAR constituyen la base técnica sobre la que cada aerolínea construye su política operativa específica. No prohíben por sí mismas el transporte de razas braquicéfalas, pero sí establecen requisitos de contenedor —incluyendo el requisito de espacio adicional para estas razas en las aerolíneas que aún las aceptan en bodega— que reflejan la necesidad de maximizar la ventilación (IATA, 2024).
Desde 2005, la regulación estadounidense (49 U.S.C. §41721; 14 C.F.R. Part 235) obliga a las aerolíneas comerciales de EE. UU. con aeronaves de más de 60 asientos a reportar mensualmente los incidentes de pérdida, lesión o muerte de animales durante el transporte. Estos datos son públicos y accesibles en el portal del DOT (transportation.gov). Su revisión sistemática fue el instrumento que permitió identificar la sobrerrepresentación de razas braquicéfalas en los eventos adversos, motivando los cambios de política de las aerolíneas norteamericanas durante la década 2010–2020 (DOT, 2024).
La FAA no establece restricciones específicas por raza para el transporte en cabina de aeronaves, pero sí regula los requisitos generales de seguridad que aplican a los contenedores de mascotas y su estiba bajo el asiento (FAA, 2023). Las condiciones de temperatura y presurización de cabina son reguladas por la FAA como parte de los estándares de aeronavegabilidad de las aeronaves comerciales.
| Aerolínea | Bodega (cargo/hold) | Cabina de pasajeros | Notas operativas |
|---|---|---|---|
| LATAM Airlines | PROHIBIDO | PERMITIDO (límite peso+transportín) | Lista explícita de razas prohibidas en bodega incluye Pug, Pekingés, Bulldog, Shih Tzu, Lhasa Apso, Boston Terrier, Boxer, Griffon, Shar Pei, Chow Chow, entre otros. Permitido en cabina si cumple requisitos de tamaño y peso. Política de LATAM.com (2024). |
| Iberia | PROHIBIDO / RESTRICCIÓN SEVERA | PERMITIDO (≤ 8 kg con transportín) | Braquicéfalos no aceptados en bodega. En cabina, peso conjunto animal + transportín ≤ 8 kg. Política consistente con grupo IAG. |
| Lufthansa | PROHIBIDO desde enero 2020 | PERMITIDO (≤ 8 kg total) | Prohibición de bodega en vigor desde 1 enero 2020. Lista de razas incluye: Pug, Bulldog, Boston Terrier, Boxer, Griffon, Pekingés, Shih Tzu, Chow Chow, Shar Pei, entre otros. Puede transportarse en Lufthansa Cargo como flete aéreo bajo condiciones específicas. Fuente: Lufthansa.com (2024). |
| KLM | PROHIBIDO (sin excepciones para las 4 razas más extremas) | PERMITIDO | Bulldogs Inglés/Francés, Boston Terrier y Pug: prohibición absoluta en bodega. Otras razas braquicéfalas: aceptadas en bodega con transportín de una talla mayor. En cabina sin restricción por raza si cumple dimensiones. Fuente: KLM.com (2024). |
| Emirates | PROHIBIDO | PROHIBIDO desde diciembre 2020 | Embargo permanente total desde diciembre 2020 para todas las razas braquicéfalas en cualquier compartimento. Una de las políticas más restrictivas del sector. |
| British Airways | RESTRICCIÓN PARCIAL | Solo animales de servicio | No acepta Bulldogs, Pugs ni Pekingés. Otras razas braquicéfalas en bodega con transportín de mayor tamaño. BA no permite mascotas de compañía en cabina (solo animales de asistencia). |
| United Airlines | PROHIBIDO | PERMITIDO | Ninguna raza braquicéfala aceptada en bodega. Cabina permitida si cumple requisitos de transportín bajo asiento. Programa de transporte en bodega suspendido desde 2021 para la mayoría de rutas. |
| American Airlines | PROHIBIDO | PERMITIDO | Programa de cargo suspendido completamente. Braquicéfalos en cabina aceptados si cumplen requisitos de tamaño y peso del transportín. |
| Delta Air Lines | PROHIBIDO | PERMITIDO | Ninguna raza braquicéfala en bodega. Cabina: aceptados bajo condiciones estándar de tamaño. Política estable desde 2018. |
| Fuentes: sitios oficiales de aerolíneas, explorewithlora.com (verificación cruzada agosto 2025), PetTravel.com, Starwood Pet. Las políticas pueden cambiar sin previo aviso. Verificar siempre con la aerolínea directamente. Esta tabla no constituye certificación de política vigente. | |||
El patrón global es consistente: la tendencia de la industria aérea es prohibir el transporte en bodega de razas braquicéfalas y permitirlo en cabina bajo condiciones de tamaño y peso, con excepciones notables (Emirates) que lo prohíben en ambos compartimentos. Esta tendencia responde a los datos de incidentes acumulados y no a preferencias arbitrarias.
Dado que el BOAS es un continuo y no todas las razas braquicéfalas tienen el mismo perfil de riesgo, la evaluación de los factores individuales es indispensable para contextualizar el riesgo de un vuelo específico en un animal específico.
Es el factor de mayor peso clínico. Un animal con BOAS funcional grado I tiene un perfil muy diferente al de uno con grado III con colapso laríngeo. La evaluación mediante sistemas de graduación funcional —como el descrito por Liu et al. (2016) usando pletismografía— permite objetivar la severidad, aunque no siempre está disponible en el entorno de atención primaria.
Davis et al. (2017) documentaron que el exceso de peso incrementa significativamente la dificultad termorregulatoria y la carga respiratoria en braquicéfalos. Liu et al. (2017) confirmaron la asociación entre mayor puntuación de condición corporal y mayor severidad de BOAS funcional. Un braquicéfalo obeso tiene un riesgo de vuelo consistentemente más alto que uno con peso ideal.
Los animales jóvenes —menores de 1 año— tienen vías aéreas aún en desarrollo; los geriátricos pueden acumular lesiones secundarias del BOAS (colapso laríngeo, hipertensión sistémica) que agravan el perfil de riesgo. Las aerolíneas establecen edades mínimas de transporte (generalmente 8–16 semanas) por razones de madurez fisiológica.
La exposición acumulada a los factores de estrés y PO₂ reducida aumenta con la duración del vuelo. Los vuelos con escalas presentan períodos adicionales de carga, espera en pista y cambio de condiciones ambientales, especialmente durante la manipulación en bodega.
Hall, Carter & O'Neill (2022) documentaron que los episodios de heat-related illness en razas de alto riesgo tienen una marcada estacionalidad, con picos en meses de mayor temperatura. El calor en pista durante la carga y la espera antes del despegue representa un factor de riesgo adicional en verano o en rutas tropicales.
Los animales que han sido sometidos a cirugía correctiva del BOAS (rinosplastia, palatoplastia) pueden presentar un perfil de riesgo mejorado respecto a su estado preoperatorio, aunque la literatura no permite cuantificar con precisión la magnitud de esta mejora en el contexto específico del transporte aéreo.
Descripción de prácticas — no prescriptiva ni individualizada
La evaluación veterinaria previa al transporte aéreo de un braquicéfalo tiene como objetivo documentar el estado respiratorio basal del animal, identificar factores de riesgo modificables y proporcionar al propietario la información necesaria para una decisión informada. No es un trámite administrativo.
En la práctica clínica publicada, la evaluación previa al transporte aéreo de animales braquicéfalos ha incluido la valoración de la frecuencia y el esfuerzo respiratorio en reposo, la auscultación de la vía aérea superior y torácica, la valoración de la condición corporal y el peso, y la revisión de la historia clínica en busca de episodios previos de distrés respiratorio, síncope o signos de BOAS. Lilja-Maula et al. (2017) describieron un sistema de graduación clínica que en su contexto de estudio fue complementado con pruebas de ejercicio para objetivar la severidad funcional del BOAS. La descripción de estos componentes refleja lo documentado en la literatura; su aplicación en cada caso específico es decisión exclusiva del médico veterinario responsable y no puede derivarse de este documento.
Algunas aerolíneas y organismos como la IPATA han desarrollado evaluaciones de aptitud para volar específicas para braquicéfalos (Brachycephalic Fit-To-Fly Assessment), cuyo objetivo es discriminar, dentro de la categoría de "raza braquicéfala", a los individuos con BOAS severo que contraindican el vuelo de aquellos con compromiso leve-moderado en los que el riesgo puede ser manejado. Estas evaluaciones no han sido adoptadas de forma universal por las aerolíneas.
Los perros braquicéfalos presentan una fisiología que puede ser comprometida por las condiciones del entorno aeronáutico —PO₂ reducida, temperatura variable, estrés y confinamiento— de forma proporcionalmente mayor que las razas normocefalas. Este riesgo diferencial no es uniforme dentro del grupo: depende de la severidad individual del BOAS, la condición corporal, la edad, la duración del vuelo y la capacidad de supervisión durante el transporte.
La tendencia global de las aerolíneas —prohibir el transporte en bodega y permitirlo en cabina bajo condiciones controladas— refleja precisamente esta asimetría de riesgo entre ambos compartimentos: la cabina ofrece supervisión directa y temperatura regulada; la bodega no. Esta no es una respuesta perfecta al problema, pero sí una que tiene coherencia con la evidencia disponible.
No existe en la literatura una prohibición científicamente fundamentada del transporte aéreo de todos los braquicéfalos en todas las condiciones. Lo que sí existe es una base de evidencia que justifica cautela diferenciada, evaluación individual y un enfoque sistemático que considere el animal específico, la aerolínea, la ruta y las condiciones del viaje.
Nota de navegación: esta Serie Técnica está interconectada. Los enlaces internos apuntan a desarrollos complementarios (no a requisitos por país).