Zoovet Travel · Guías Prácticas para Viajar y Exportar Mascotas Internacionalmente Febrero 2026
Guía práctica — medicina de viaje y exportación internacional

Alimentación antes y durante el vuelo: qué darle y qué evitar

Guía clínica para alimentar a perros y gatos antes y durante un vuelo: ventanas de comida y agua, qué evitar, y cómo manejar escalas sin descompensaciones.

Jessica Ysabel Camacho Garcia, MVZ — CMVP 12434 — Zoovet Travel, Trujillo, Perú  |  Febrero 2026
Alimentación de perro o gato antes del vuelo: ventanas de comida y agua para evitar vómitos en transporte internacional
Declaración de alcance — lectura obligatoria Este artículo es un documento técnico descriptivo. No es asesoría legal ni veterinaria individualizada. No sustituye la normativa oficial de ninguna jurisdicción ni reemplaza la evaluación del veterinario responsable.

Las exigencias varían por país, ruta, especie y aerolínea. Las normas cambian con frecuencia. La verificación con la autoridad sanitaria competente del país de destino y de tránsito es obligatoria antes de cualquier proceso de exportación.

La emisión de certificados es responsabilidad exclusiva del veterinario habilitado. Este artículo no interfiere con ese criterio profesional.

El vómito en vuelo casi nunca nace en el avión. Nace en el desayuno equivocado y en la ansiedad de “que no pase hambre”. Cuando ese vómito ocurre dentro del kennel, el animal se ensucia, se enfría, se estresa y llega a destino con el sistema digestivo irritado.

En consulta en Trujillo, Perú, el error más repetido es cambiar la rutina el mismo día del viaje. La alimentación antes y durante el vuelo funciona cuando es conservadora: menos variación, menos volumen, más control de tiempos.

Sección 1 Por qué comer de más antes de volar se convierte en un problema

En cabina la presión es menor que a nivel del mar. Esa hipobaria cambia la percepción corporal: distensión abdominal, náusea y aumento de gases se vuelven más probables, sobre todo en animales ansiosos. Si el estómago está lleno, la probabilidad de regurgitación o vómito sube sin que exista una enfermedad de base.

El estrés también juega. El animal llega al aeropuerto con ruido, olores nuevos, cambios de temperatura y horas de espera. En ese contexto, el vaciado gástrico se enlentece. La comida que en casa se digiere sin drama puede permanecer más tiempo en estómago y convertirse en contenido vomitable durante el embarque.

Muchos propietarios interpretan la comida como un tranquilizante. En clínica vemos lo contrario: el aumento de volumen alimentario en un día de estrés incrementa eventos digestivos. El detalle operativo está desarrollado en Estrés metabólico en vuelo: por qué algunos perros se descompensan sin estar enfermos porque no se trata de hambre; se trata de tolerancia fisiológica bajo estrés.

Por qué comer de más antes de volar causa problemas digestivos en mascotas

Sección 2 Antes del vuelo: ventana de comida y agua que funciona en la práctica

En un adulto sano, la última comida completa suele funcionar mejor si ocurre entre 6 y 8 horas antes del embarque. Esa ventana reduce volumen gástrico sin provocar una caída brusca de energía en la mayoría de perros y gatos. Cuando el vuelo sale temprano, el ajuste más limpio es adelantar la cena del día previo, no forzar desayuno temprano. En esa ventana, la alimentación antes y durante el vuelo reduce incidentes durante embarque.

Una colación pequeña entre 3 y 4 horas antes puede ser útil si el animal tiende a bilis por ayuno prolongado. Pequeña significa pequeña: una fracción de su ración habitual, no una comida nueva. Cuando se usa, el criterio no es “que coma algo”, es evitar un estómago demasiado vacío en un animal que se acidifica con facilidad.

El agua se maneja distinto. Retirarla desde la noche anterior produce deshidratación y sed intensa, lo que aumenta jadeo y ansiedad. En la mayoría de casos, el agua puede mantenerse disponible hasta la salida de casa y luego ofrecerse en pequeñas cantidades durante la espera. En Trujillo, Perú, la escena típica es un animal que llega al aeropuerto sediento porque “no podía tomar nada”, y esa sed termina en ingestas rápidas que también favorecen vómito.

Sección 3 Durante el vuelo y en escalas: controlar volumen, no improvisar dieta

En vuelos cortos, la mejor estrategia suele ser no dar comida durante el trayecto. El objetivo es evitar el ciclo náusea–vómito–rechazo alimentario. Si el animal viaja en bodega, además, no hay supervisión directa y cualquier episodio se vuelve clínicamente más costoso.

En escalas largas, el riesgo cambia. La clave es conservar la dieta conocida y fraccionar. Una porción mínima del alimento habitual, ofrecida cuando el animal ya está calmado, tiende a tolerarse mejor que snacks aleatorios. Lo que no se anticipa es que una diarrea por comida nueva en tránsito puede activar controles adicionales y complicar la logística de manejo higiénico.

El agua durante escalas debe ser frecuente y pequeña. Si se ofrece un bowl completo a un animal excitado, muchos beben rápido y tragan aire. Eso se traduce en distensión y regurgitación. Una pauta simple que funciona es ofrecer sorbos, esperar, y repetir, en lugar de una única ingesta grande.

Sección 4 Qué darle y qué evitar sin caer en recetas

Qué dar: la dieta habitual. Si el animal come concentrado, se mantiene el mismo. Si come dieta casera, se mantiene la misma composición. El viaje no es el día para “mejorar” alimentación. El sistema digestivo no premia la intención, premia la estabilidad.

Qué evitar: comida grasosa, premios en exceso, lácteos si no son parte habitual, huesos recreativos, y cualquier alimento nuevo “para que se sienta mejor”. También conviene evitar porciones grandes justo antes de la salida, incluso con alimentos conocidos, porque el volumen es el factor que más correlaciona con vómito.

En gatos, el rechazo alimentario post-estrés aparece con más frecuencia que en perros. Forzar comida en un gato ansioso suele empeorar el cuadro. Una pauta conservadora es priorizar hidratación y permitir que retome su dieta cuando el ambiente ya está estable.

Sección 5 Lo que conviene resolver antes de empezar

Define la duración real puerta a puerta, no solo las horas de vuelo. Un trayecto de 4 horas puede convertirse en 10 si sumas traslado, check-in, espera y escala. El plan de alimentación se construye sobre ese total, porque la tolerancia del animal se mide en horas de estrés continuo.

Revisa el historial digestivo del animal con honestidad clínica. Un perro con vómitos por movimiento o un gato que deja de comer ante estrés no se maneja igual que un animal estable. En esos casos, la alimentación antes y durante el vuelo requiere ajustar volumen y timing con tu veterinario de cabecera, porque hay animales que no toleran ayunos largos y otros que no toleran colaciones.

Prepara el kennel como escenario alimentario. Colocar un recipiente fijo para agua reduce el derrame. Si viaja con manta, evita telas que se empapen fácil y enfríen. Cuando ocurre un vómito o una diarrea, la diferencia entre control y caos suele ser el manejo del entorno, no la comida en sí.

Decide qué harás en caso de retraso. Retrasos cambian ventanas y empujan a alimentar en un lugar ruidoso y saturado. Un plan escrito de porciones mínimas y agua fraccionada evita decisiones impulsivas en el mostrador. Cuando la logística aprieta, un plan conservador sostiene mejor que una improvisación.

Un episodio digestivo en vuelo puede convertir un traslado simple en una llegada con deshidratación, frío y manejo higiénico complejo. Zoovet Travel revisa el caso clínico y diseña una pauta de alimentación antes y durante el vuelo integrada al itinerario y al tipo de transporte desde Trujillo, Perú. La diferencia suele estar en controlar volumen y tiempos antes de que el aeropuerto controle el resto.

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