Revisión del fundamento epidemiológico de la cuarentena animal, los tres modelos regulatorios principales (Australia/NZ, UE/UK, EE.UU.), las causas técnicas que la desencadenan o prolongan, y el marco CDC Dog Import Rule vigente.
Los términos cuarentena y aislamiento se usan con frecuencia como sinónimos en el lenguaje cotidiano del transporte de animales, pero designan realidades epidemiológicas distintas.
Aislamiento: es la separación de un individuo con enfermedad confirmada o altamente probable del resto de la población susceptible. Su propósito es interrumpir la transmisión activa de un agente infeccioso ya identificado. El aislamiento es una medida de respuesta ante un evento conocido.
Cuarentena: es la restricción del movimiento de individuos que han sido expuestos a un agente infeccioso, o que provienen de un entorno donde ese agente circula, pero que no tienen enfermedad confirmada en el momento de la medida. Su propósito es crear un período de observación que permita detectar el desarrollo de signos clínicos antes de que el individuo entre en contacto con una población susceptible. La cuarentena es una medida de precaución ante un riesgo probable, no confirmado.
En el contexto del movimiento internacional de animales de compañía, la cuarentena en destino tiene una función adicional: es el período durante el cual las autoridades sanitarias pueden verificar la documentación, realizar pruebas diagnósticas complementarias, y ejecutar tratamientos preventivos que no pudieron verificarse de forma suficiente en el punto de origen.
La cuarentena en la importación de animales de compañía no existe porque los perros y gatos representen individualmente un riesgo sanitario elevado. Existe porque el movimiento masivo y continuo de animales a través de fronteras crea, en términos estadísticos, una probabilidad no despreciable de introducción de agentes infecciosos en territorios donde esos agentes no están presentes o han sido erradicados.
El concepto central es el de umbral de riesgo poblacional: el nivel de probabilidad de introducción de un patógeno que un Estado considera aceptable. Los países con mayor biodiversidad endémica vulnerable, con economías agropecuarias más expuestas, o con historial de erradicación costosa de enfermedades como la rabia, fijan umbrales más bajos y aplican medidas de cuarentena más estrictas.
De todos los agentes infecciosos cuya introducción los sistemas de cuarentena buscan prevenir, la rabia ocupa una posición central. La rabia transmitida por perros (Dog-Mediated Rabies Virus Variant, DMRVV) es la variante que los sistemas regulatorios identifican como el riesgo primario en la importación de perros desde determinados orígenes geográficos. La clasificación de riesgo de un país es inherentemente inestable: un territorio puede ser reclasificado ante un brote. Por eso ningún documento de referencia puede afirmar el estatus de riesgo vigente de un país específico: esa información solo puede obtenerse en la fuente primaria oficial en el momento de uso.
El Departamento de Agricultura, Pesca y Silvicultura de Australia (DAFF) aplica un protocolo de bioseguridad para la importación de perros y gatos que es, por diseño, el más exigente entre los países desarrollados. En el modelo australiano, la cuarentena post-entrada (Post-Entry Quarantine, PEQ) forma parte estructural del sistema de importación vigente a la fecha de consulta, con independencia de la calidad de la documentación o del país de origen. No es una consecuencia del incumplimiento: es un requisito estructural. La diferencia entre un expediente perfecto y uno con errores no es si el animal pasa o no por cuarentena — siempre pasa — sino la duración de esa cuarentena y la complejidad del protocolo aplicado.
Australia clasifica los países de origen en grupos según su perfil de riesgo sanitario. Los países no incluidos en ninguno de los grupos aprobados no pueden exportar animales directamente a Australia: el animal debe haber residido durante un período mínimo establecido en un país aprobado antes de poder iniciar el protocolo. La verificación del grupo al que pertenece el país de origen debe hacerse en el sitio oficial del DAFF dado que la clasificación puede cambiar.
El Ministerio para las Industrias Primarias de Nueva Zelanda (MPI) aplica el Import Health Standard (IHS) para perros y gatos, un protocolo que en varios puntos supera la exigencia del australiano. La cuarentena post-entrada es obligatoria y estructural, no condicional.
Una particularidad del sistema neozelandés: el microchip debe estar implantado antes de la extracción de la muestra para el RNATT, no solo antes de la vacunación antirrábica, según el Import Health Standard vigente a la fecha de consulta. Este requisito es una fuente documentada de error en expedientes preparados sin verificar el IHS vigente. La duración de la cuarentena puede prolongarse si durante la estancia se detectan signos clínicos, si los resultados de pruebas no son concluyentes, o si los tratamientos antiparasitarios no fueron ejecutados dentro de las ventanas temporales exactas que el IHS especifica.
El marco de la Unión Europea no contempla cuarentena rutinaria: un animal que cumple todos los requisitos entra sin período de observación obligatorio. Sin embargo, el Artículo 35 establece las medidas cuando un animal llega sin cumplir los requisitos:
La cuarentena en la UE es la consecuencia del error, no el procedimiento estándar.
El Pet Travel Scheme permite la entrada sin cuarentena cuando se cumplen los requisitos del Animal Health Certificate (AHC). Cuando un animal llega sin cumplirlos, la autoridad puede imponer una cuarentena de hasta cuatro meses en instalaciones aprobadas. El costo íntegro es responsabilidad del propietario.
Desde agosto de 2024, la normativa vigente del CDC establece que todos los perros que ingresan a EE.UU. deben cumplir: ser mayores de seis meses, estar microchipados (chip implantado antes de cualquier vacuna antirrábica que se pretenda hacer valer), y completar el CDC Dog Import Form online antes del arribo. Esta última condición —el formulario digital obligatorio para todos los perros— es la más frecuentemente ignorada por propietarios que asumen incorrectamente que animales de países de bajo riesgo están exentos.
El CDC establece una distinción entre países con alto riesgo de DMRVV y países sin esa clasificación. Esta distinción determina si un perro puede entrar con documentación estándar o si debe hacerlo bajo condiciones adicionales que incluyen instalaciones específicas de supervisión (CDC Animal Care Facility, ACF).
Para perros de países de alto riesgo sin vacuna antirrábica "emitida en EE.UU." —administrada en territorio estadounidense por veterinario con licencia en EE.UU., con biológico aprobado por el USDA, certificada antes de que el perro abandone suelo estadounidense— el animal debe ingresar a través de un aeropuerto que disponga de una ACF registrada. El número de aeropuertos con ACF es limitado; la planificación de la ruta debe verificar que el aeropuerto de entrada dispone de ACF activa en el momento del viaje.
El cumplimiento de los requisitos federales no exime del cumplimiento de requisitos estatales del estado de destino.
Los gatos domésticos que ingresan a Estados Unidos están sujetos a un marco normativo federal diferente. A nivel federal, el CDC no exige certificado de rabia ni formulario equivalente al Dog Import Form para gatos. Sin embargo, existen requisitos específicos de los estados de destino y de los operadores de transporte, que pueden ser más exigentes. La verificación de los requisitos del estado de destino y del operador es obligatoria.
En todos los modelos regulatorios existe un denominador común: el error en origen. Las causas más frecuentes son:
La imposibilidad de leer el microchip, o la discrepancia entre el número en documentos y el leído en el animal — aunque sea de un solo dígito — desencadena un estado de "identidad no verificada". La consecuencia es la retención del animal hasta resolver la identificación.
El RNATT debe realizarse a partir de una muestra extraída un mínimo de 30 días después de la vacunación. Una muestra extraída antes produce un resultado no reconocido, obligando a repetir el proceso completo. En destinos que exigen período de espera post-RNATT, un error cronológico puede retrasar el viaje entre tres y seis meses.
Australia, Nueva Zelanda y el Reino Unido exigen tratamientos en ventanas temporales precisas. Un tratamiento correcto en sustancia pero fuera de la ventana no es reconocido como válido.
La detección de garrapatas o ectoparásitos en el examen de llegada extiende frecuentemente la cuarentena en Australia y Nueva Zelanda. La bioseguridad en origen —aislamiento ambiental del animal en las semanas previas— es la medida preventiva más efectiva.
Como se analizó en el certificado de salud (Artículo 10) de esta serie, las inconsistencias internas del expediente son la causa más frecuente de cuarentena evitable en el Modelo B y C.
La presencia de signos compatibles con enfermedad infecciosa activa activa protocolos de retención en todos los sistemas, con independencia de la calidad del expediente. El examen veterinario previo al viaje tiene entre sus funciones detectar estas situaciones antes de que el animal esté en tránsito.
Las instalaciones de cuarentena no son entornos diseñados para maximizar el bienestar individual sino para garantizar el control sanitario. El confinamiento prolongado activa mecanismos de estrés descritos en los Artículos 7 y 8 de esta serie: elevación del cortisol, alteración de ritmos circadianos, perturbación del apetito y del sueño.
La calidad operativa de las instalaciones depende del estándar regulatorio del país y no es homogénea a nivel global.
Un animal en condición corporal óptima, con vacunaciones al día y sin patología crónica activa tolera mejor un período de cuarentena que un animal en condición subóptima. La atención a la condición física, la adaptación progresiva al transportín y la ausencia de patologías activas reducen el impacto clínico de una cuarentena.
Las instalaciones de cuarentena aprobadas están sometidas a supervisión oficial y deben cumplir estándares mínimos. La comunicación previa con la instalación, la identificación detallada del animal y la provisión de información sobre necesidades específicas contribuyen a un período de cuarentena con menor impacto.
5.1 El modelo australiano y neozelandés es excepcional; la mayoría de destinos desarrollados (UE, UK, Canadá, Japón) no aplican cuarentena rutinaria a animales con expediente completo. Asumir que la cuarentena es universal lleva a subestimar la importancia de la documentación.
5.2 No toda retención es cuarentena formal. Un certificado con un campo incorrecto puede generar retención administrativa de horas, sin que eso constituya cuarentena en sentido técnico.
5.3 No toda demora es sanitaria. Las demoras pueden tener causas administrativas, logísticas o de capacidad operativa.
5.4 En los sistemas donde la cuarentena es rutinaria, no puede evitarse; puede minimizarse en duración con preparación correcta. En los sistemas donde es condicional, puede prevenirse casi por completo con un expediente técnicamente correcto.
El veterinario es responsable de tres cosas:
Nota de navegación: esta Serie Técnica está interconectada. Los enlaces internos apuntan a desarrollos complementarios (no a requisitos por país).